De La Buena Intención De La Circular 14/2015 Al Despropósito De Su Anexo Técnico

De La Buena Intención De La Circular 14/2015 Al Despropósito De Su Anexo Técnico

En esta oportunidad me referiré a la Circular 14, expedida por la Superintendencia de Economía Solidaria, el 30 de diciembre del año 2015, con el fin de proporcionar instrucciones para que las cooperativas, fondos de empleados y asociaciones mutuales dispongan de algunos lineamientos para implementar el Sistema de Administración de Riesgo de Liquidez, SARL, al interior de sus entidades.

Esta circular básicamente consta de 2 partes, la primera de las cuales contiene aspectos generales en cuanto al alcance, objeto, etapas y elementos del SARL. La segunda parte hace referencia a las instrucciones referentes al modelo de medición del riesgo de liquidez y el cálculo del indicador de riesgo de liquidez, IRL, el cual es un indicador que ha venido empleando la industria bancaria desde hace varios años atrás.

Cuando se leen los primeros párrafos de la norma sobre riesgo de liquidez, se tiene una primera impresión de que en verdad el documento constituye un valioso esfuerzo del ente supervisor por formular directrices en materia de uno de los riesgos cuya materialización casi siempre resulta letal para las organizaciones.

Sin embargo, cuando se analiza el anexo que corresponde a las instrucciones en materia del modelo para la medición del riesgo de liquidez, la impresión cambia radicalmente, produciendo sentimientos de desasosiego e indignación, por los abundantes e ingenuos errores e incoherencias que no sólo denotan desconocimiento total en materia de riesgo, sino también un descuido que raya con la negligencia por la absoluta falta de revisión y control de calidad del documento,  lo cual genera un mar de confusión y la consecuencia búsqueda innecesaria de consultores en riesgo para aclarar o desarrollar un modelo que en el fondo es bastante sencillo.

Para comenzar, el anexo técnico señala que la metodología permite cuantificar el requerimiento neto de recursos, para evitar la materialización del riesgo de liquidez, lo que es totalmente falso. Es un error suponer que las reservas, fondos o como se quiera denominar a los recursos, puedan “evitar” que el riesgo de liquidez se materialice.  Estos recursos sirven para cubrir la eventual materialización del riesgo.  Acaso servirán para mitigar su impacto en la sostenibilidad de la entidad pero nunca para evitar que ocurra el riesgo. Una afirmación de ese talante en una norma, expedida por un ente de supervisión que busca dar instrucciones sobre un tema en particular, del cual se supone es conocedor o por lo menos cuenta con un sequito de expertos o asesores, resulta penoso.

Pero esta equivocación es menor y hasta discutible desde la perspectiva heurística. Todo lo contrario ocurre con el error acerca de la formulación estadística para el cálculo de la “volatilidad”, el cual no resulta tolerable ni discutible. La ecuación que presenta la SES, para el cálculo de volatilidad, es la siguiente:

Volatilidad diaria de depósitos = [Sumatoria (lnt – lnpromedio)2] / (n-1)

La expresión “lnt” corresponde al resultado de aplicar el logaritmo del cociente entre el saldo de ahorros ordinarios en el día “d” sobre el saldo de ahorros del día anterior, para toda la sería de datos históricos y para cada día.  A su vez, la expresión “Ln promedio” equivale al promedio aritmético simple de todos los resultados anteriores.

El error consiste en que la formula anterior corresponde a la varianza (muestral), la cual en realidad, produce un resultado que es adimensional y no tiene interpretación por cuanto las diferencias al encontrarse elevadas al cuadrado, pierden los atributos originales de las variables y la posibilidad de interpretarlos adecuadamente.

Lo anterior, de alguna manera, es obligar a las entidades sujetas a la aplicación de la circular 14/2015, sobre riesgo de liquidez, a emplear e interpretar un resultado que no tiene interpretación.

Lo técnicamente correcto para calcular la volatilidad es emplear la “desviación estándar” en lugar de la varianza. La desviación estándar si permite su interpretación, por cuanto se encuentra en las unidades originales, o sea en la tasa de variación diaria de los depósitos.

Este error es en verdad grave, dado que denota una desconcertante falta de conocimiento de los funcionarios que elaboraron y revisaron la metodología para caculo de IRL, que sin ser el mejor, constituye un buen inicio para la medición del riesgo de liquidez.

Lógicamente, si el cálculo de la volatilidad no corresponde a la desviación estándar, sino a la varianza muestral, las mediciones respecto a las salidas diarias de ahorros, no son correctas y cualquier medición empleando la formulación equivocada también, lo que impactaría los resultados del indicador de riesgo de liquidez, IRL.

Otro penoso error está en la explicación respecto a la forma de tratar las inversiones, en el modelo de riesgo de liquidez y la clase de inversiones que se tienen que descontar (deducir) de los Activos Líquidos Netos, ALN.

Por una parte, se indica que las inversiones se tienen que clasificar a la vista, lo cual es correcto en la medida en que existe la posibilidad de realizarse en cualquier momento, siempre y cuando dichas inversiones se encuentren clasificadas como inversiones negociables.  En párrafos posteriores se establece que se deben descontar las inversiones comprometidas para la venta, pero no menciona absolutamente nada sobre aquellas inversiones registradas al vencimiento, dejando abierta la posibilidad de clasificarlas a la vista en la medición del riesgo de liquidez, lo que constituye una incoherencia fatal.

Es decir, un título con vencimiento de 3 años que se encuentre clasificado en inversiones al vencimiento, no podría ser sujeto de venta alguna por instrucciones de la misma SES, pero para efectos de medición del riesgo de liquidez se deben clasificar a la vista.  Eso no tiene ningún sentido.

Con la identificación de estos errores triviales se produce una fastidiosa mezcla entre desgano e indignación.  A pesar de ello, al continuar leyendo el anexo de la cuestionable norma se encuentran incoherencias en la mayoría de párrafos.

Algunos ejemplos de incoherencias adicionales se observan en la página que trata sobre las bases de datos en el que se menciona inexplicablemente el libro “1 ahorro ordinario (EWMA)-Vo, pero en ninguna parte del texto del documento se aclara en que consiste o para que se emplea dicho libro o metodología.

EWMA es el acrónimo de Exponentially Weighted Moving Average, el cual es una alternativa metodológica para estimar la volatilidad de una serie de datos y que permite asignar un mayor peso o ponderación a las observaciones más recientes con respecto a aquéllas más antiguas. Se menciona en el anexo técnico pero no se aclara su uso.

Es verdad que el IRL, se trata de un indicador que ha sido reglamentado por la Superintendencia Financiera de Colombia, a través de la Circular Básica Contable y Financiera Nro. 100 de 1995, capítulo VI, pero no debe confundirse al Sector con malas adaptaciones que sólo inducen al error y provocan una desesperada búsqueda de “asesores” que expliquen algo realmente sencillo.

Me pregunto ¿Qué información estarán recibiendo aquellas personas que participan en eventos de capacitación sobre la circular 14/2015 y sobre el IRL, cuyos expositores haciendo gala de excelente memoria están a diestra y siniestra recitando la norma y su metodología?

Hernando Porras Gómez
Economista MF, MBA, Phd (c)
Especialista en Finanzas, Administración de Empresas, Estadística y Administración Integral del Riesgo.
Director de la Escuela de Pensamiento en Riesgo Organizacional, EPRO
Presidente de Asoriesgo
Autor del libro titulado Curso de Iniciación al Riesgo y Gap de Liquidez ISBN: 978-958-33-6444-0
Reservados los derechos de autor.  Prohibida su reproducción por cualquier medio, sin la autorización del autor.
Ley 23 de 1982; Ley 44 de 1993; Ley 599 de 2000.
¿Su sistema de Administración de Riesgo es Integral?

¿Su sistema de Administración de Riesgo es Integral?

 

El último día laboral del 2015, la Superintendencia de Economía Solidaria, SES, sorprendió a empleados, directivos y al público en general que prácticamente estába realizando el brindis de fin de año, cuando expidió en el ocaso de la tarde, una dupla de normas relacionadas con la obligatoriedad de adoptar sistemas de administración de riesgo por parte de las organizaciones solidarias.

La primera, es la circular 15 de diciembre 30/2015, cuyo contenido prescribe los lineamientos mínimos que deben tener en cuenta las entidades para la implementación del Sistema Integral de Administración de Riesgos –SIAR. La segunda norma, es la circular 14 de la misma fecha. En ella se consignan instrucciones para la adopción del Sistema de Administración del Riesgo de Liquidez –SARL-

En cuanto al circular 15/2015 relativa al SIAR, es necesario reconocer que la norma constituye un buen intento para ordenar la proliferación desordenada y desconectada de esquemas (no sistemas) de gestión (no administración) de riesgo que algunas intrépidas organizaciones solidarias han buscado implementar con pobres resultados y con costos que exceden el sentido común y la lógica de negocio.

Haciendo un recorrido documental, se puede encontrar que en el contexto local e  internacional los organismos de supervisión de los diversos sectores de la economía tanto pública como privada, han venido impartiendo instrucciones en materia de la importancia y necesidad de implementar Sistemas de Administración de Riesgos, SAR, que  permitan la identificación, análisis, evaluación, control y tratamiento de los riesgos a los cuales está expuesta la entidad en desarrollo de su actividad.

Sin embargo, pocos supervisores o prácticamente ninguno han promulgado normas relativas a la implementación de Sistemas Integrados de Administración de Riesgo, SIAR, lo cual hace que las entidades posean sistemas de administración de riesgo, SAR, pero que no necesariamente se encuentran integrados o inter-relacionados y terminan siendo un sistema más, en el abanico de sistemas de administración que regularmente tienen las entidades y peor aún con buena probabilidad de convertirse en un esquema (no sistema) costoso, ineficiente y aburridor.

Ocurre que esa “I” de integrado que acompaña la abreviatura no puede pasar por alto, de ninguna manera.  Contrariamente a lo que parece, la “i” de integrado constituye el eje sobre el cual deben orbitar los sistemas de administración de riesgo. Sin duda, la “i” es la columna vertebral del sistema, representa el alma que le proporciona la vida del sistema de administración. Finalmente y sin exageraciones, la “i” es la almendra del fruto del sistema de administración de riesgo.

¿Pero qué significa un sistema “integrado” de administración de riesgo?.

Un sistema “integrado” de administración de riesgos, es aquel que fundamentalmente está conectado e inter-relacionado de manera coherente, consistente, lógica e ininterrumpida con los aspectos sustantivos en los cuales gira la entidad, con los elementos claves del negocio y con los demás sistemas de gestión y control de la organización solidaria.

La conexión permanente del sistema “integrado” de administración de riesgo, SIAR, con los elementos clave de la organización solidaria, permitirá a lo largo de tiempo que el sistema se transforme en auto-sostenible e inteligente que evolucione y robustezca con el paso del tiempo.

Es decir, la integralidad es la condición necesaria para que el sistema de administración de riesgo evolucione y mejore con el tiempo, lo cual significa que la integralidad no es el objetivo sino la condición para que el sistema de administración de riesgo evolucione, mejore y sea un instrumento para garantizar la perdurabilidad de las organizaciones solidarias.

En otras palabras, si los sistemas de administración de riesgo se implementan en las organizaciones solidarias, sin el requisito previo de integralidad suficiente y necesaria, estos sistemas estarán expuestos a quedar como meros instrumentos costosos para el cumplimiento normativo únicamente y poco o nada contribuirán a mejorar la calidad de la gestión corporativa.

¿Cuáles son esos elementos sustantivos con los cuales debe estar integrado el SIAR?

En primer lugar, un sistema” integrado” de administración de riesgo es un sistema que se encuentra alineado con la prospectiva del negocio y la planeación estratégica de la organización solidaria.

La prospectiva estudia el diseño y construcción del futuro, en el entendido de que éste depende de la acción de los humanos. Gastón Berger, fundador de la prospectiva,  decía que el presente se explica por decisiones que se tomaron en el pasado. A su vez lo que va a ocurrir en el futuro se está decidiendo en el presente. En general, se puede considerar el ejercicio de la prospectiva como el estudio del futuro el cual no es determinístico sino pletórico de escenarios y de riesgo, por lo que la reflexión prospectiva debe estar alineada con los ejercicios de identificación, medición y gestión del riesgo.

La planeación estratégica en cambio, representa el conjunto de objetivos y acciones de la organización solidaria, las cuales deben estar encaminadas a lograr esa visión de futuro. Se trata entonces de dos ejercicios distintos, inseparables pero complementarios.

El desarrollo del ejercicio de planeación estratégica está también inmerso en un mar de riesgos no sólo porque el despliegue de objetivos es a veces una “carta al niño dios” sino también por la linealidad en la formulación de los mismos.  En los cursos de acción considerados en la planeación estratégica pocas veces se consideran los ambientes de turbulencia y riesgo que son naturales en un mundo donde lo permanente es el cambio.

Por lo anteriormente expuesto,  el alineamiento entre los sistemas de administración de riesgo y la planeación estratégica también debe ser un ejercicio obligatorio que permita la integralidad que pregona y prescribe la mencionada circular externa con la cual se reglamenta el SIAR.

Este alineamiento entre el Sistema Integrado de Administración de Riesgo, SIAR, la prospectiva y la planeación estratégica de la organización solidaria, es la primera condición fundamental para poseer un sistema “integrado” de administración de riesgo. No obstante, revisando en detalle cada párrafo de la citada norma 15/2015 expedida por la SES, brilla por su ausencia instrucciones sobre estos asuntos que en realidad son claves para la integralidad y el éxito en el desarrollo e implementación del sistema.

En segundo lugar, un sistema” integrado” de administración de riesgo es un sistema que debe estar alineado con el gobierno corporativo de la organización solidaria. Esta conexión demanda no solo la formulación de una “política de riesgo corporativa” por parte de la organización solidaria sino también la aprobación de una estructura adecuada de gestión y control del riesgo.

Esta última condición debe ser un propósito de la Alta Dirección que evite replicar las estructuras amorfas de la industria bancaria en materia de administración de riesgo. Es común encontrar en una misma entidad estructuras de gestión de riesgo (no administración) conformadas por vicepresidencias gigantescas y simultáneamente gerencias o unidades enanas gestionando diversos riesgos, cada uno de los cuales en forma aislada e independiente y con recursos desiguales y reportando funcionalmente a niveles diferentes  y en donde rara vez se conocen si quiera el nombre entre ellos mismos.

Algunas áreas de riesgo presentan sus reportes de riesgo a la junta directiva de la entidad bancaria y otras áreas de riesgo por sus limitaciones jerárquicas apenas logran comunicar a su inmediato superior los hallazgos en materia de riesgo que pocas veces son conocidos por la Alta Dirección.

Esos adefesios de estructura de algunas entidades bancarias en Colombia, para la gestión de riesgo, representan le negación de la “integralidad” necesaria de un sistema de administración y son el claro ejemplo de la forma como No se deben implementar los diferentes sistemas de administración de riesgo en las organizaciones solidarias.

A pesar de que la Circular 15/2015 de la SES, menciona que la a adopción de prácticas de buen gobierno, permitirá la creación de una cultura de administración de riesgos al interior de cada una de las organizaciones vigiladas y también señala que el consejo de administración o junta directiva deben mantener una estructura organizacional apropiada, la norma quedo corta en los lineamientos para la prevención de estructuras deformes e ineficientes.

En tercer lugar, un sistema” integrado” de administración de riesgo es un sistema que debe estar alineado con los demás sistemas de administración de la entidad solidaria, tales como: El Sistema de Gestión de Calidad, SGC, Sistema de Control Interno, SCI, Sistema de Información Gerencial, SIG, etc. toda vez que dichos sistemas entre sí, contienen elementos comunes y puntos de convergencia importantes, por lo que su alineamiento evitarán traslapar roles, evitar duplicidad de actividades y reducir costos.

Finalmente en cuarto lugar, un sistema” integrado” de administración de riesgo es un sistema que debe permitir la inter-relación y conexión entre sí, de los sub- sistemas de administración de riesgo de la entidad solidaria, tales como: El Sistema de Administración de Riesgo de Crédito, SARC, el Sistema de Administración de Riesgo de Liquidez, SARL, el Sistema de Administración de Riesgo de Mercado, SARM, el Sistema de Administración de Riesgo Operativo, SARO y el Sistema de Administración de Riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo, SARLAFT, de manera que se pueda responder la pregunta sobre ¿cuánto impacta el nivel de riesgo de Liquidez una eventual materialización del riesgo operativo, del riesgo de mercado o crédito?

Sobre este asunto nada dice la norma, por lo que el alcance la mencionada “integralidad” es muy limitado.  A pesar de esto, y de las confusiones entre administración de riesgo y gestión de riesgo que se evidencian en los diferentes párrafos de la circular, es justo seguir reconociendo los buenos propósitos que persigue la norma sobre el SIAR.

Hernando Porras Gómez
Economista MF, MBA, Phd (c)
Especialista en Finanzas, Administración de Empresas, Estadística y Administración Integral del Riesgo.
Director de la Escuela de Pensamiento en Riesgo Organizacional, EPRO
Presidente de Asoriesgo
Autor del libro titulado Curso de Iniciación al Riesgo y Gap de Liquidez ISBN: 978-958-33-6444-0
Reservados los derechos de autor.  Prohibida su reproducción por cualquier medio, sin la autorización del autor.
Ley 23 de 1982; Ley 44 de 1993; Ley 599 de 2000.
Puntos de mejora del proyecto de norma sobre SARL expedida por la SES

Puntos de mejora del proyecto de norma sobre SARL expedida por la SES

PARTE II

Puntos de mejora del proyecto de norma sobre SARL expedida por la SES

Hace unas cuantas semanas la Superintendencia de Economía Solidaria, SES, publicó un proyecto de circular externa con el propósito de proporcionar instrucciones para que las cooperativas, fondos de empleados y asociaciones mutuales tuvieran algunos lineamientos para implementar el Sistema de Administración de Riesgo de Liquidez, SARL, al interior de sus entidades.

Este es un proyecto de circular que básicamente consta de 2 partes, la primera de las cuales contiene aspectos generales en cuanto al alcance, objeto, etapas y elementos del SARL. La segunda parte hace referencia a las instrucciones referentes al modelo de medición del riesgo de liquidez y el cálculo del indicador de riesgo de liquidez, IRL.

Cuando se leen los primeros párrafos del proyecto de norma sobre riesgo de liquidez, se tiene una primera impresión de que en verdad el documento constituye un valioso esfuerzo del ente supervisor por formular directrices en materia de uno de los riesgos cuya materialización casi siempre resulta letal para las organizaciones.

Sin embargo, cuando se analiza el anexo que corresponde a las instrucciones en materia del modelo para la medición del riesgo de liquidez, la impresión cambia radicalmente, produciendo sentimientos de desconcierto, por los ingenuos y repetidos errores  que se evidencian a lo largo del texto, incoherencias que reflejan  desconocimiento técnico en materia de riesgo, y algunos descuidos técnicos peligrosos por parte  del regulador,  en dicha redacción,  lo cual genera un mar de confusión para el  sector llevándolo sin intención  a la búsqueda innecesaria de consultores en riesgo para aclarar o desarrollar un modelo que si bien es cierto  requiere  ciertos  cálculos  resulta  siendo una herramienta menos  complicada de lo que  parece , y si  vital para  la toma de  decisiones  de  largo plazo  de las  entidades.

Para comenzar en el párrafo 3 del citado anexo que trata sobre el modelo de medición del riesgo de liquidez, señala que la metodología permite cuantificar el requerimiento neto de recursos, para evitar la materialización del riesgo de liquidez, lo que es totalmente falso. Es un error suponer que las reservas, fondos o como se quiera denominar a los recursos, puedan evitar que el riesgo de liquidez se materialice.  Estos recursos sirven para cubrir la eventual materialización del riesgo.  Acaso servirán para mitigar su impacto en la sostenibilidad de la entidad pero nunca para evitar que ocurra el riesgo. Una afirmación de ese talante en un proyecto de norma, expedida por un ente de supervisión que busca dar instrucciones sobre un tema en particular, del cual se supone es conocedor o por lo menos cuenta con un sequito de expertos o asesores, resulta inexplicable.

Pero esta equivocación es tolerable y hasta discutible desde la perspectiva heurística. Todo lo contrario ocurre con el error acerca de la formulación estadística para el cálculo de la “volatilidad” señalado en el numeral 3.4.1., respecto a la forma de medir las salidas de depósito de ahorro ordinario, el cual no resulta tolerable ni discutible. La ecuación que presenta la SES, para el cálculo de volatilidad, es la siguiente:

Volatilidad diaria de depósitos = [Sumatoria (lnt – lnpromedio)2] / (n-1)

La expresión “lnt” corresponde al resultado de aplicar el logaritmo del cociente entre el saldo de ahorros ordinarios en el día “d” sobre el saldo de ahorros del día anterior, para toda la sería de datos históricos y para cada día.  A su vez, la expresión “Ln promedio” equivale al promedio aritmético simple de todos los resultados anteriores.

El error consiste en que la formula anterior corresponde a la varianza (muestral), la cual en realidad, produce un resultado que es adimensional y no tiene interpretación por cuanto las diferencias se encuentran elevadas al cuadrado.  Es decir, cuando se calcula el logaritmo del cociente entre el saldo de ahorros de un día “d” sobre el saldo de ahorros del día anterior, genera una tasa de variación diaria del saldo en ahorros; que al sustraerse la tasa promedio de variación produce como resultado diferencias de variaciones diarias,  que luego son elevadas al cuadrado, perdiendo los atributos originales de las variables y la posibilidad de interpretarlos adecuadamente.  Es obligar a las entidades sujetas a la aplicación de la futura norma, sobre riesgo de liquidez, a emplear e interpretar un resultado que no tiene interpretación.

Por lo anterior, se debe emplear la “desviación estándar” en lugar de la varianza. La desviación estándar si permite su interpretación, por cuanto se encuentra en las unidades originales, o sea en la tasa de variación diaria de los depósitos.

En resumen, la volatilidad corresponde a la “desviación estándar” y no a la varianza como ordena el citado proyecto de norma promulgado por la SES.   Este error es en verdad grave, dado que denota una desconcertante falta de conocimiento técnico  de los redactores y revisores del proyecto de norma, sobre las bases elementales de éste modelo “paramétrico” que sin ser el mejor, constituye un buen inicio para la medición del riesgo.

Lógicamente, si el cálculo de la volatilidad no corresponde a la desviación estándar, sino a la varianza muestral, las mediciones respecto a las salidas diarias de ahorros, no son correctas y cualquier medición empleando la formulación equivocada también, lo que impactaría los resultados del indicador de riesgo de liquidez, IRL, dado que sería el cociente de ingresos y egresos erróneamente calculados.

Otro penoso error está en la explicación respecto a la forma de tratar las inversiones, en el modelo de riesgo de liquidez y la clase de inversiones que se tienen que descontar (deducir) de los Activos Líquidos Netos, ALN.

Por una parte,  se indica que las inversiones se tienen que clasificar a la vista, lo cual es correcto en la medida en que existe la posibilidad de realizarse en cualquier momento, siempre y cuando dichas inversiones se encuentren clasificadas como inversiones negociables.  Por otra parte en párrafos posteriores se establece que se deben descontar las inversiones comprometidas para la venta, pero no menciona absolutamente nada sobre aquellas inversiones registradas al vencimiento, dejando abierta la posibilidad de clasificarlas a la vista en la medición del riesgo de liquidez, lo que constituye una incoherencia fatal.  Es decir, un título con vencimiento de 3 años que se encuentre clasificado en inversiones al vencimiento, no podría ser sujeto de venta alguna por instrucciones de la misma SES, pero para efectos de medición del riesgo de liquidez se deben clasificar a la vista.  Eso no tiene ningún sentido.

Con la identificación de estos errores triviales se produce preocupación, incertidumbre y  seguramente  posibles  reacciones de  apatía, pereza  y abandono  por parte  de las entidades  para incorporar   estas  prácticas  tan importantes para  su crecimiento, y perdurabilidad.

A pesar de ello, al continuar leyendo el anexo del cuestionable proyecto de norma se encuentran incoherencias en la mayoría de párrafos.

Algunos ejemplos de incoherencias adicionales se observan en la página que trata sobre las bases de datos en el que se menciona inexplicablemente el libro “1 ahorro ordinario (EWMA)-Vo, pero en ninguna parte del texto del documento se aclara en que consiste o para que se emplea dicho libro.

EWMA es el acrónimo de Exponentially Weighted Moving Average, el cual es una alternativa metodológica para estimar la volatilidad de una serie de datos y que permite asignar un mayor peso o ponderación a las observaciones más recientes con respecto a aquéllas más antiguas. No obstante se menciona en el documento pero no se aclara su uso.

Es verdad que se trata de un borrador de norma publicada para comentarios, pero no debe confundirse con un documento lanzado al público para corrección de errores que pudieran ser evitados con una revisión sencilla al documento previa su publicación y  de esta  manera  proteger  las  entidades  de un desgaste   innecesario.

Hernando Porras Gómez
Economista MF, MBA, Phd (c)
Especialista en Finanzas, Administración de Empresas, Estadística y Administración Integral del Riesgo.
Director de la Escuela de Pensamiento en Riesgo Organizacional, EPRO
Presidente de Asoriesgo
Autor del libro titulado Curso de Iniciación al Riesgo y Gap de Liquidez ISBN: 978-958-33-6444-0
Reservados los derechos de autor.  Prohibida su reproducción por cualquier medio, sin la autorización del autor.
Ley 23 de 1982; Ley 44 de 1993; Ley 599 de 2000.
¿Sabe COMO gestionar adecuadamente el riesgo de Liquidez?

¿Sabe COMO gestionar adecuadamente el riesgo de Liquidez?

PARTE I

El Riesgo de Liquidez para infortunio del sector solidario, continúa siendo la “Cenicienta de todos los riesgos” y ocupa el último lugar dentro de la lista de prioridades.

En cambio, es indiscutible que el riesgo de crédito ocupa el protagonismo en el escrutinio de los asociados, la administración y el ente de Supervisión constituyéndose en el principal riesgo de observación, análisis y seguimiento. De hecho, los controles, las políticas, los manuales, el reglamento, los indicadores de gestión, los sistemas de información y en general toda la estantería sobre la cual gira la actividad del sector está enfocada fundamentalmente en el crédito y su respectivo riesgo.

Y no es que el riesgo de crédito no sea importante, no.  En general, todos los riesgos asociados a la actividad crediticia constituyen una autentica amenaza para la Supervivencia y Perdurabilidad de las organizaciones solidarias.

Sin embargo, la granularidad de las operaciones crediticias, el excesivo control, la convivencia permanente con dicho riesgo, hacen que el riesgo de crédito sea en realidad inofensivo cuando se compara con el Riesgo de Liquidez que tienen las organizaciones del sector.

Las entidades conviven a diario y en forma permanente con el riesgo de crédito, están acostumbradas a que periódicamente se materialice. Cada vez que se produce el incumplimiento de alguna obligación de crédito por parte del asociado, se materializa el riesgo de crédito, lo cual  no solo es una situación cotidiana sino que además ya se conoce la forma en que se gestiona están circunstancia mediante el ejercicio de cobranza y constitución de provisiones paralelamente.

¡Qué diferente es el riesgo de liquidez! El riesgo de liquidez es un riesgo silencioso, inescrutable, que cuando se materializa produce la muerte empresarial. El riesgo de liquidez no da espera, no perdona.  Como las organizaciones solidarias en su dinámica diaria, recuperan cartera, reciben periódicamente nuevos aportes y algunas captan recursos mediante ahorros en forma recurrente, es muy difícil visibilizar el riesgo, por cuanto los ingresos recibidos se encargan de “ocultar” el eventual problema.

Como si lo anterior fuera poco en el riesgo de liquidez convergen todos los demás riesgos, inclusive el riesgo de crédito. Es decir, la ocurrencia del riesgo de crédito y otros como el riesgo de mercado, operativo, reputacional, legal, etc., impactan en forma directa el nivel de riesgo de liquidez de cualquier organización.

Toda la panorámica anterior refleja la complejidad del riesgo de liquidez, lo cual hace muy difícil no sólo su identificación, sino también su medición, administración y control.

Con propiedad y con base en la experiencia directa con bastante tipo de organizaciones solidarias, se puede afirmar que en particular un nutrido número de cooperativas de ahorro y crédito, de secciones de ahorro y crédito de las cooperativas multiactivas con sección de ahorro y crédito, de fondos de empleados y de asociaciones mutualistas, no conocen en realidad cuál es el tamaño, el perfil o su nivel de riesgo de liquidez, por cuanto no cuentan con herramientas idóneas de medición para dicho riesgo y lo peor, muy pocas de las entidades citadas disponen de manuales, reglamento o políticas, mecanismos o infraestructura  para mitigar el riesgo de liquidez que está presente en sus entidades.

¿Qué hace la Superintendencia de Economía Solidaria para coadyuvar al control del riesgo de Liquidez?

El ente de supervisión ha realizado un intento para ayudar al sector a realizar alguna aproximación técnica respecto a la magnitud del problema, mediante la reglamentación del GAP de Liquidez, como herramienta para detectar o cuantificar el nivel de exposición al riesgo de liquidez.

También resulta justo atribuir al Supervisor la creación del Fondo de Liquidez como paliativo para conjurar un eventual situación de iliquidez, originada por una corrida de depósitos, es decir, es una medida que apunta al cubrimiento o cobertura del riesgo de liquidez.

En síntesis, han sido dos reglamentaciones expedidas por la Superintendencia de Economía Solidaria, SES, con el propósito de cuantificar y cubrir el riesgo de liquidez, que de manera inminente tienen las entidades del sector y que aparentemente serían suficientes para conjurar cualquier problema relacionado con la liquidez.

Sin embargo, los intentos del supervisor para encarar el riesgo de liquidez del sector solidario, han sido insuficientes dejando vulnerables las entidades vigiladas frente los peligros que y los efectos catastróficos que implicaría una eventual materialización sistémica de dicho riesgo.

Por una parte, la herramienta del GAP de liquidez, tal como fue reglamentado por la Superintendencia de Economía Solidaria, corresponde al estándar internacional de hace algunos años, sobre la cual hay que señalar que es una alternativa relativamente aceptable pero no tiene el alcance ni la potencia para determinar el nivel de riesgo de liquidez de las organizaciones solidarias.

Lo anterior dado que, realizar un intento de medición del riesgo de liquidez mediante el GAP de liquidez, significa efectuar la proyección y análisis de maduración de las posiciones activas y pasivas incorporadas en todo el balance la entidad solidaria,  incluyendo rubros como propiedades planta y equipo, que nada tienen que ver con la liquidez de la respectiva entidad. Usualmente, al GAP de Liquidez, se adicionan partidas fuera de balance, algunas de las cuales tampoco tienen ninguna afectación en materia de liquidez. Además,  la cantidad y la asimetría de las bandas de tiempo que se emplean en el GAP de Liquidez no contribuyen a profundizar en la medición del riesgo de liquidez.

Por otra parte, la constitución obligatoria de un Fondo de Liquidez como instrumento que permitiera la cobertura de eventuales corridas de depósitos, tampoco brinda una protección efectiva sobre dicho riesgo de liquidez. Lo anterior, dado que el monto del Fondo de Liquidez está calculado con un porcentaje fijo de al menos el 10% sobre los saldos de los depósitos y exigibilidades de la Organización solidaria,  (Circular Básica Contable y Financiera, Nro. 004 (2008). Página 111), sin reconocer dos elementos claves para la adecuada gestión del riesgo de liquidez: La volatilidad de los depósitos y el retiro de aportes por deserción de los asociados.

La volatilidad o variabilidad en el comportamiento de los depósitos no es incorporada en el cálculo del monto del Fondo, lo cual es un punto de mejora, dado que eventualmente podrían generarse retiros en los depósitos en magnitudes superiores al tamaño del Fondo de Liquidez y con velocidades que obliguen a la entidad a recurrir a fuentes de financiamiento costosas en detrimento de los intereses de los asociados y comprometiendo la perdurabilidad de las organizaciones.

El progresivo aumento en el retiro de aportes en las organizaciones del sector solidario,  es otro factor que contribuye cada vez más a incrementar el nivel riesgo de liquidez en dichas entidades. Este factor tiene cuatro caras igualmente graves:

  • EL monto de aportes retirados,
  • La velocidad de retiro,
  • El costo de sustitución del aporte.
  • Las verdaderas razones por las cuales se produce el retiro de aportes y

Cualquier indicio de empeoramiento de los elementos anteriores representa un auténtico peligro para la organización solidaria en materia de liquidez. Es decir, un aumento en el monto de aportes retirados, un incremento en la frecuencia o velocidad de retiro, un ascenso en el nivel de costos en que incurre la organización para sustituir el aporte y para sostener el equilibrio financiero, o el desconocimiento de las verdaderas razones por las que se produce el retiro, son en forma individual y peor en conjunto evidentes señales que permiten visibilizar la gravedad y criticidad de la exposición al riesgo de liquidez, por lo que desconocer este factor es mucho más delicado que ignorar la volatilidad de los depósitos y exigibilidades de la entidad.

Es justo y necesario reconocer que el retiro de aportes por deserción de los asociados constituye una fuente creciente de riesgo de liquidez para las organizaciones solidarias, en especial por la amenaza que ofrece la industria bancaria la cual ofrece cada vez mejores opciones de crédito sin costos incidentales en la operación crediticia y sin los requisitos de aporte y permanencia que exige el sector solidario, lo cual genera, sin duda, una preocupación mayor, por el incremento en el número de asociados que trastean sus recursos hacia el sector bancario.

¿Qué medidas se espera formule la Superintendencia de Economía Solidaria para mitigar el riesgo de Liquidez del sector?

Hay que reconocer que la Superintendencia de Economía Solidaria, SES, tiene una adecuada percepción de la problemática que cobija al sector en materia de riesgo de liquidez, razón por la cual, en días pasados, ha presentado a las organizaciones del sector solidario, un proyecto de norma para la implementación de un sistema de administración de riesgo de liquidez, SARL, lo que es, sin duda, una buena noticia.

En dicho proyecto de norma, se establecen aspectos claves para la administración del riesgo de liquidez, tales como, lineamientos generales en cuanto a políticas en materia de riesgo de liquidez, límites, procedimientos, estructura organizacional tanto técnica como humana y órganos de control para el seguimiento del riesgo, etc., elementos con los cuales contribuirán a mejorar la administración del riesgo de liquidez de las organizaciones del sector solidario.

Sin embargo, la mala noticia es que desafortunadamente continúa viva la debilidad en cuanto a la formulación de verdaderas herramientas de última creación para la medición del riesgo de liquidez.  En el anexo 1 del mencionado proyecto de norma, se establece la metodología estándar que deben aplicar las cooperativas de ahorro y crédito, las cooperativas multiactivas e integrales con sección de ahorro y crédito, los fondos de empleados y las asociaciones mutualistas, para medir el riesgo de liquidez.

Con algunos cambios de forma y muy pocos de fondo, se continuará empleando el GAP de liquidez para “calcular el nivel de liquidez actual y esperada de las entidades vigiladas que realizan intermediación financiera, con base en los flujos de caja proyectados de sus activos, pasivos, posiciones fuera del balance e instrumentos financieros derivados, en diferentes horizontes de tiempo”.  SES, Proyecto de Circular Externa, Pág. 16. 

El proyecto de norma señala que el modelo a implementar corresponde al empleado en FOGACOOP para medición del riesgo de liquidez, el cual calcula unas brechas por bandas de tiempo y un indicador de riesgo de liquidez, denominado por su acrónimo, I. R. L., el cual es similar al utilizado por la Superintendencia Financiera para tales fines.

Resulta además de molesto, desalentador y cándido suponer que una entidad del sector solidario pueda medir su nivel de riesgo de liquidez a través de un solo indicador, el I.R.L.   Es tan ingenuo como suponer que una entidad pueda medir el riesgo de crédito con un único indicador, es casi como  afirmar que se puede pilotear un avión viendo únicamente el indicador de velocidad de crucero.

¿Entonces, si el proyecto de norma para implementación del SARL, resulta inocuo, qué deberían hacer las entidades del sector solidario para gestionar adecuadamente su riesgo de liquidez?

Hernando Porras Gómez
Economista MF, MBA, Phd (c)
Especialista en Finanzas, Administración de Empresas, Estadística y Administración Integral del Riesgo.
Director de la Escuela de Pensamiento en Riesgo Organizacional, EPRO
Presidente de Asoriesgo
Autor del libro titulado Curso de Iniciación al Riesgo y Gap de Liquidez ISBN: 978-958-33-6444-0
Reservados los derechos de autor.  Prohibida su reproducción por cualquier medio, sin la autorización del autor.
Ley 23 de 1982; Ley 44 de 1993; Ley 599 de 2000.
SARLAFT – Riesgo lavado activos y financiación terrorismo

SARLAFT – Riesgo lavado activos y financiación terrorismo

VER DIPLOMADO AQUI

Colombia es un país que se encuentra muy comprometido en la lucha contra este flagelo que impacta a nivel mundial creando caos y desestabilización de los estados generando un grave problema  socio-económico. En esta lucha continua contra los delitos de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo algunas empresas se encuentran comprometidas, con el fin de prevenir quedar  expuestas a alguno de estos delitos o verse involucradas en procesos no deseados por culpa de grupos delictivos que pretenden permear las organizaciones legalmente constituidas para ocultar activos o dinero provenientes de actividades ilegales.

A pesar del compromiso,  un gran porcentaje (90%) del sector real aún no ha dado cumplimiento a la Circular Externa No 100 de 2014 emitida por la Superintendencia de Sociedades.  Según la Unidad de Información y Análisis tan sólo un 10% del sector ha adoptado la normatividad, y ha venido realizando los reportes periódicos como lo indica la Circular en mención.

Esta continua lucha se convierte en un proceso dinámico que se debe revisar periódicamente al interior de las organizaciones con el fin de adecuar los controles acorde al objeto social, productos o servicios y de esta manera hacer más difícil la permeabilidad de los delitos. Hay que  recordar que “No existe fórmula mágica para prevenir el Lavado de Activos; pero si buenas prácticas para minimizar el riesgo de ser utilizados en este tipo de operaciones” (Anónimo).

En consecuencia, es importante que las organizaciones adecuen sus sistemas de información e impulsen la implementación de la normatividad en materia de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo y adopten los lineamientos del SARLAFT a la mayor brevedad, no solamente por las implicaciones legales y reputacionales que produce,  si no para fortalcer los principios éticos, morales y buen nombre de cada una de las Empresas, socios, directivos etc.

En el mes de  Octubre  se  inicia  la  9na cohorte  del  Diplomado Gestión  del Riesgo de Lavado  de Activos y Financiación  del  terrorismo  en ASORIESGO y  el próximo 29 de Octubre se conmemora el Día Nacional para la Prevención del Lavado de Activos.

Jaime Ernesto Anzola
Profesor de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo
Reservados los derechos de autor.  Prohibida su reproducción por cualquier medio, sin la autorización del autor.
Ley 23 de 1982; Ley 44 de 1993; Ley 599 de 2000.

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NORMA ISO 9001 VERSIÓN 2015  Y GESTION  DEL RIESGO

NORMA ISO 9001 VERSIÓN 2015 Y GESTION DEL RIESGO

El pensamiento  basado en riesgo abre  un camino para fortalecer la capacidad  de anticipación  y la prospectiva empresarial.

La gestión  del  riesgo  resulta ser uno de los  cambios sustanciales la norma ISO 9001:2008.    Las  empresas colombianas  esperan la  publicación oficial  de la  norma  antes  del  30 de septiembre de  2015.   Icontec  hace la  sinopsis para  la  transición:

CONOZCA CÓMO SERÁ LA TRANSICIÓN DE LA NORMA ISO 9001 
Organismos de evaluación de la conformidad, organismos de acreditación y, claro está, aquellas organizaciones que están en proceso de certificación, así como las que ya están certificadas. A continuación se presentarán aspectos pertinentes de este documento que son de gran importancia para quienes desean conocer cuáles son los cambios principales de la norma, la validez de las certificaciones con la norma ISO 9001:2008, las directrices de transición para las organizaciones y organismos de acreditación y certificación, entre otros.

¿Cuáles son los cambios principales de la norma ISO 9001 versión 2015?

La norma revisada  se basa en el Anexo SL de las Directivas de ISO, una Estructura de Alto Nivel (EAN) que normaliza la estructura, el texto principal, los términos comunes y las definiciones más importantes para mejorar la compatibilidad y la armonización con otras normas ISO para sistemas de gestión. Los cambios principales en la nueva versión de la norma ISO 9001 son:

  • La adopción de la EAN, tal como se establece en el Anexo SL de las Directivas de ISO, Parte 1;
  • Un requisito explícito para el pensamiento basado en el riesgo, con el fin de apoyar y mejorar la comprensión y la aplicación del enfoque por procesos;
  • Menos requisitos prescritos;
  • Menos énfasis en los documentos;
  • Aplicabilidad mejorada para las empresas que prestan servicios;
  • Un requisito para definir las fronteras del sistema de gestión de la calidad (SGC)
  • Mayor énfasis en el contexto organizacional;
  • Más requisitos para el liderazgo y mayor énfasis en el logro de los resultados deseados para mejorar la satisfacción del cliente.

Adicionalmente, las diferentes partes interesadas pertinentes que se beneficiarán con estas directrices incluyen:

  • Organizaciones que utilizan la norma ISO 9001, versión del 2008.
  • Organismos de acreditación.
  • Organismos de certificación.
  • Organismos de capacitación y consultores.

¿Cuál sería la transición de la norma ISO 9001:2015?

El IAF, organismo que monitoriza las certificaciones/acreditaciones, y el comité de ISO sobre evaluación de la conformidad (CASCO) han acordado un período de transición de tres (3) años, a partir de la fecha de publicación de ISO 9001:2015, cuya aprobación, se estima para septiembre del presente año.

¿Cuál sería la validez de las certificaciones con ISO 9001:2008?

Las certificaciones con la ISO 9001 versión de 2008 no serán válidas después de tres (3) años, a partir de la publicación de la norma ISO 9001 versión del 2015. Adicionalmente, la fecha de vencimiento de las certificaciones con la norma ISO 9001 versión de 2008, emitida durante el período de transición, tiene que corresponder al final del período de transición de tres años.

¿Qué deberían hacer las organizaciones frente a la transición?

Para cualquier organización, el grado de cambio necesario dependerá de la madurez y la eficacia del sistema de gestión actual, de la estructura y las prácticas organizacionales. Por tanto, se recomienda enfáticamente una evaluación del impacto, con el fin de identificar de manera real los recursos y las implicaciones en términos de tiempo.

¿Cuáles son las directrices de transición para las organizaciones que utilizan ISO 9001 versión del 2008?

Se recomienda que las organizaciones que utilizan la norma ISO 9001 versión de 2008 emprendan las siguientes acciones:

  • Identificar las brechas organizacionales que es necesario tratar para satisfacer los requisitos nuevos;
  • Desarrollar un plan de implementación;
  • Suministrar capacitación y conocimientos adecuados a todas las partes relacionadas con la eficacia de la organización;
  • Actualizar el SGC existente para satisfacer los requisitos revisados y proporcionar verificación de la eficacia, y cuando sea aplicable, aliarse con ICONTEC, como su organismo de certificación, para las disposiciones de la transición.

NOTA Los usuarios deberían ser conscientes de que en la etapa de proyecto de norma internacional

(DIS) aún se pueden presentar cambios técnicos, por tanto, se recomienda que, aunque la preparación se puede llevar a cabo en la etapa de DIS, no se deberían implementar cambios significativos hasta que no se publique la versión final del proyecto de norma internacional (FDIS) y se finalice el contenido técnico.

Estos son algunos de los aspectos definidos por la IAF, en relación con la transición que deben tener las diferentes partes interesadas con la nueva versión de la norma que será aprobada en septiembre de 2015, por lo cual si usted desea conocer más sobre este tema le recomendamos ingresar a nuestro sitio web: www.icontec.org, donde contamos con un espacio especial con secciones, para consultar los boletines generados sobre este tema, artículos que hemos publicado en nuestros medios de comunicación, documentos y enlaces de interés (generados por organismos como la ISO), videos y preguntas frecuentes.

Fuente:

http://actualizacion.icontec.org/index.php/boletines/98-boletin-03-conozca-como-sera-la-transicion-de-la-norma-iso-9001

Catálogo único de información financiera con fines de supervisión

Catálogo único de información financiera con fines de supervisión

La  Superintendencia de  economía Solidaria ha publicado el  borrador del CATÁLOGO ÚNICO DE INFORMACIÓN FINANCIERA CON FINES DE SUPERVISIÓN que deberán aplicar los preparadores de información financiera sujetos a la vigilancia que hacen parte de los Grupos 1, 2 y 3, establecidos en los Decretos 2706 y 2784 de 2012, 3022 de 2013 y demás decretos que los modifiquen, deroguen o sustituyan. Documento que hace parte integral del presente acto administrativo, mediante anexo adjunto. El Catálogo Único de Información Financiera con Fines de, se reportará en el formulario oficial de rendición de cuentas, con la periodicidad establecida en el capítulo XII de la Circular Básica Contable y Financiera (Circular Externa 004 de 2008 El supervisor  recibirá  hasta  el 11  de  septiembre de  2015 los comentarios y sugerencias  de los  vigilados.